El corazón de una madre
siente lo que su hijo vive, y recuerda como su corazón latía el día de su
partida hacia un mundo desequilibrado; al igual que una mañana fría bufando los
pajonales sin decisión alguna de saber a qué ritmo y con qué dirección se
mueven, 04 de agosto de 1985; basto un solo grito para conocer a quien viviría
para luchar y buscar justicia en un mundo lleno de oportunidades escondidas,
seguir viviendo entonces terminaría convirtiéndose en rutina, y los derechos convertidos
en decisiones ajenas, la esencia de una familia lejana ahora vuelve a
convertirse en falso dolor irritado; como aquella suave brisa que envuelve las
mejillas y termina conmoviendo los pensamientos imaginando el sufrimiento de no
tenerlos.
La satisfacción por
defender los derechos de varias personas, no es suficiente para defender la
nuestra, entender la razón del porque ahora lo que empezaste quisieras terminar
con un abrir y cerrar de ojos es inevitable, buscar olvidar todo lo vivido
terminara convirtiéndose en una desesperación incomprendida, en la cual lo
único que esperas es borrar de tu memoria, casi fue fatal comprender la razón
de la llamada que con suspiro de aliento decía “estoy bien, pronto nos
veremos”, llegar a ese lugar que sin lugar a dudas fue tu cuna, influye en las
decisiones que ahora por obligación tendrás que cumplirlas, entender que tu
tren llego al final de la estación y que en la última parada tendrás que
descender para vivir una vida nueva es intenso, entonces ahora entiendes que
cuatro paredes, una reja y una cama con
pocos centímetros de espacio serán tu nueva vida para el futuro, nada será como
antes la brisa ya no rosara las mejillas, ni el sol calentara los días de
tempestad y menos las estrellas iluminaran el camino para seguir viviendo sin
vivir.
Ese “pronto nos veremos”
congela la sonrisas de varios que con ansias esperaban su llegada, ahora solo
falta el abrazo de los sentimientos encontrados para una inexistente alegría
que iniciará su llegada, habrá que emprender aquel viaje anhelado sin rumbo con
su familia, para que termine convirtiéndose en la última escena que planearon
juntos; como si realizaran el último viaje dejando todo lo vivido convertido en
momentos de sonrisas bárbaras, aquel olorcito a húmedo que calmaba el dolor de
saber que ya no estará más estaba
presente mientras caminaban juntos, la unión con la familia demostró que si
podía alejarse de ellos y que ellos serían la fuerza para vivir en un encierro
que le privaría su libertad, el viaje paralizo el corazón de una hermana que
vio luchar con pasión, con ideología, y, que a pesar de todo ahora solo se
convierte en nada, el baile de los cisnes se apodero de su nueva forma de robar
sonrisas y que mientras llegaban a su lugar de destino, nunca olvido bailar
aquella música loca que le encantaba y que alteraba sus neuronas con solo
escucharlas.
De pronto llega el
momento y la angustia se apodera de los suyos, ahora aquel viernes se convierte
en el día en que la vida acabo con la esperanza de la época de delirios, solo
falta la presencia de hombres con fuerte carácter que interrumpirá el momento
especial y sacara de su hogar a un
hombre que lucho para defender los derechos de muchos que en su momento lo
necesitaron, y que mientras ahora su luchador sufre ellos ni siquiera saben que
existe, el golpe más grande llega al fin; algo fuerte llega al corazón, dejando
cristales resbalados por las suaves mejillas de una persona que jamás olvidara
el valor de sacar adelante a quien más quería, la notificación llego al fin; y
el mundo termino de derrumbarse por completo, entender que ahora el vínculo de
unión se separa es comprensible, ahora sus ojos le lloran y sus manos esperan
con ansias la llegada del tío que alguna vez se convirtió en su amigo, solo un
chocolate escrito por ella lo enviara para que sepa que nunca se olvidara de
él.
Vivir un sueño congelado
será su labor, las noches sin estrellas no faltaran más, ahora suspirar y emanar aliento de esperanza ya no es
necesario, la vida le cambio el rumbo, su momento llego: seis rejillas ahora son
su mundo redondo, su cuna es un colchón tirado en el suelo y su seco de pollo
se convirtió en engrudo; cuanto dolor
hay que soportar por defender los derechos, la personalidad de muchos se
convierte en el conocimiento de varios de ellos con historias diferentes, el
miedo y la fantasía se unen: vivir algo que nunca lo espero y paralizarse de
miedo con la vida que empezara irisará su piel por completo , sus huesos fríos
se unirán al húmedo del suelo que envuelve
el sueño frustrado del cual desearía despertar en el momento menos
esperado; pero de pronto reacciona y solo se dará cuenta que no es un sueño
sino la realidad.
Aprender a vivir con ese
vacío será rutina, y, el tiempo sabrá decidir cuando llega el momento de su
llegada al igual que el momento de su partida.
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