UNA NOCHE ROMÁNTICA EN
JUNIO
Caminar entre la suave
brisa que enfría tus mejillas
percibiendo un olorcito a época de fiesta, es sentir aquellos tiempos en
los que la música blanda se apodera de tus oídos, uniéndote al único clamado de
las voces incandescentes que con anhelo y ansia te llaman, cual melodía
calurosa que empaña tu sentido y envuelve tu presencia, las luces encendidas
iluminan las angostas calles que rodean un mundo vegetal , es ahí entonces
donde el mejor momento llega, la angustia se apodera de la próxima taquicardia
que vivirás en instantes.
De pronto tu memoria
viaja a través del tiempo y recuerdas que solo bastaba un momento para
disfrutar de toda una historia; 20:00 (P.M.)
empieza la noche inolvidable, la mirada confusa de una pequeña doncella
es la alegría al observar un arco iris de colores en el cielo, dibujando cual
rosal de pureza de su alma, conmoviendo
hasta el mínimo sentimiento de quienes están a su alrededor.
Descubres no estar solo
en aquella serenata, hay miles de personas esperando el momento ideal para
sorprenderse con los viejos pasacalles que pronto se apoderaran de tu sentido
auditivo y estallara tu sonrisa como aura de madrugada, para iniciar con la
melodía más humilde del pueblo pujilense, entonces varias voces escucharas
interpretando música de épocas antiguas y el son de la guitarra empañara la
mirada de muchos.
Aún vive el plácido
momento de disfrutar, un color opaco rodea los árboles del parque “Luis
Fernando Vivero “del cantón Pujili, son
pequeñas lucecitas que acompañan el momento del evento, las casas
coloniales que aún perduran a su alrededor
hacen que este encuentro artístico
se viva con la misma intensidad de quienes lo interpretan.
La iglesia central
estaba presta para admirar los grupos musicales que se ubicaron esa noche, la
luz incandescente que le rodeaba, hacia vivir un momento fuera de esta época,
las personas mayores aplaudían al ritmo de los sets musicales, bailando algunas
canciones de recuerdo y hasta una canela se tomaron para calmar el poderoso
frio que emanaba Junio en esa noche romántica.
Terminas sintiendo que
los árboles se flamean como banderas, que el viento que rodea a varias de las
personas que están presentes se apodera de la noche fría, y, que no solo la
música llega a tus oídos, sino también el ruido del viento que choca con las
hojas secas de los árboles, como una pandereta, que esa noche la vivirás como
la última noche romántica de Junio.
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