viernes, 1 de julio de 2016

UNA NOCHE ROMÁNTICA EN JUNIO

Caminar entre la suave brisa que enfría tus mejillas  percibiendo un olorcito a época de fiesta, es sentir aquellos tiempos en los que la música blanda se apodera de tus oídos, uniéndote al único clamado de las voces incandescentes que con anhelo y ansia te llaman, cual melodía calurosa que empaña tu sentido y envuelve tu presencia, las luces encendidas iluminan las angostas calles que rodean un mundo vegetal , es ahí entonces donde el mejor momento llega, la angustia se apodera de la próxima taquicardia que vivirás en instantes.
De pronto tu memoria viaja a través del tiempo y recuerdas que solo bastaba un momento para disfrutar de toda una historia; 20:00 (P.M.)  empieza la noche inolvidable, la mirada confusa de una pequeña doncella es la alegría al observar un arco iris de colores en el cielo, dibujando cual rosal de pureza  de su alma, conmoviendo hasta el mínimo sentimiento de quienes están a su alrededor.
Descubres no estar solo en aquella serenata, hay miles de personas esperando el momento ideal para sorprenderse con los viejos pasacalles que pronto se apoderaran de tu sentido auditivo y estallara tu sonrisa como aura de madrugada, para iniciar con la melodía más humilde del pueblo pujilense, entonces varias voces escucharas interpretando música de épocas antiguas y el son de la guitarra empañara la mirada de muchos.
Aún vive el plácido momento de disfrutar, un color opaco rodea los árboles del parque “Luis Fernando Vivero “del cantón Pujili, son  pequeñas lucecitas que acompañan el momento del evento, las casas coloniales que aún perduran a su alrededor  hacen que este encuentro artístico  se viva con la misma intensidad de quienes lo interpretan.
La iglesia central estaba presta para admirar los grupos musicales que se ubicaron esa noche, la luz incandescente que le rodeaba, hacia vivir un momento fuera de esta época, las personas mayores aplaudían al ritmo de los sets musicales, bailando algunas canciones de recuerdo y hasta una canela se tomaron para calmar el poderoso frio que emanaba Junio en esa noche romántica.

Terminas sintiendo que los árboles se flamean como banderas, que el viento que rodea a varias de las personas que están presentes se apodera de la noche fría, y, que no solo la música llega a tus oídos, sino también el ruido del viento que choca con las hojas secas de los árboles, como una pandereta, que esa noche la vivirás como la última  noche romántica de Junio. 

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